Las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) representan uno de los entornos más exigentes para cualquier elemento de protección mecánica. La combinación de humedad constante, presencia de productos químicos, atmósferas corrosivas y funcionamiento continuo convierte a los fuelles en un componente crítico. Un error en la selección del material o del diseño no suele manifestarse de inmediato, pero acaba traduciéndose en fallos prematuros, bloqueos mecánicos y paradas no planificadas.
La humedad no es solo agua
Uno de los errores más habituales es tratar la humedad como un factor aislado. En una EDAR, la humedad suele ir acompañada de:
- Vapores químicos
- Condensaciones permanentes
- Salpicaduras continuas
- Lodos y partículas en suspensión
Esto implica que el fuelle no solo debe ser impermeable, sino estable frente a la degradación química y mecánica a largo plazo.
Requisitos técnicos clave
Para soportar humedad constante, un fuelle debe cumplir cuatro requisitos básicos:
- No absorber agua: la absorción provoca pérdida de propiedades mecánicas.
- Mantener elasticidad en ambiente saturado.
- Resistir ataques químicos habituales en procesos de depuración.
Materiales más adecuados
Los tejidos técnicos recubiertos (PVC, poliuretano o elastómeros especiales) son, en la mayoría de casos, la solución más equilibrada. Permiten:
- Soldaduras estancas
- Superficies lisas fáciles de limpiar
- Baja absorción de humedad
Los cauchos técnicos específicos pueden funcionar bien en zonas con poco movimiento, siempre que estén formulados para inmersión o ambientes saturados. No todos los cauchos sirven para este uso.
El cuero, aunque muy resistente mecánicamente, solo es recomendable en EDAR cuando se aplica con tratamientos hidrófugos específicos y en zonas donde la abrasión sea el factor dominante.
Importancia del diseño
Tan importante como el material es el diseño:
- Pendientes que faciliten drenaje
- Evitar pliegues cerrados donde se acumule humedad
- Sistemas de fijación estancos
Conclusión
En entornos EDAR, no existe un fuelle universal. La durabilidad depende de la correcta combinación entre material, diseño y condiciones reales de trabajo. Un análisis técnico previo reduce drásticamente averías y costes de mantenimiento.

