La temperatura es uno de los factores que más influyen en el comportamiento de un fuelle, y también uno de los más infravalorados. Un mismo fuelle puede funcionar correctamente durante meses y fallar de forma repentina cuando se superan ciertos umbrales térmicos.
Elasticidad y temperatura: una relación directa
La función principal de un fuelle es acompañar el movimiento sin perder estanqueidad. Para ello necesita mantener una elasticidad estable. La temperatura afecta directamente a esta propiedad:
- A bajas temperaturas, el material se rigidiza.
- A altas temperaturas, se acelera el envejecimiento y la fatiga.
Efectos del frío
Cuando la temperatura desciende:
- Aumenta el riesgo de fisuración en pliegues
- Se reduce la capacidad de absorción de vibraciones
- Aparecen tensiones internas no previstas
Esto es especialmente crítico en instalaciones exteriores o con arranques en frío.
Efectos del calor
El calor continuo provoca:
- Degradación del recubrimiento
- Pérdida progresiva de elasticidad
- Fallos en zonas de sellado y fijación
No es lo mismo una punta térmica puntual que una exposición constante.
Comportamiento por materiales
- Tejidos técnicos elastoméricos: buen equilibrio térmico si se seleccionan correctamente.
- Cauchos estándar: sensibles a desviaciones térmicas fuera de rango.
- Cuero técnico: excelente estabilidad térmica y comportamiento predecible.
Impacto en el sellado
Cuando el material pierde elasticidad:
- No acompaña el movimiento real
- Se generan holguras
- Entra contaminación
El fallo suele atribuirse al fuelle, cuando en realidad es un error de especificación térmica.
Conclusión
Definir correctamente el rango térmico real es imprescindible. Temperatura mínima, máxima y régimen de trabajo deben formar parte del diseño desde el inicio.

